Libella®
Libella® llegó al mercado en 1951 con la en aquél entonces revolucionaria idea del empresario
Rudolf Wild de fabricar un refresco completamente natural, sin materia prima sintética. Desde la
fundación de la empresa a principios de los años treinta, Rudolf Wild estaba absolutamente
convencido de que los refrescos debían fabricarse sin aditivos sintéticos.
Wild rechazó el colorante, el aroma y el edulcorante de uso habitual en aquella época y, con Libella®, creó un refresco de frutas que sentó precedentes. En sus inicios, Libella® se ganó la simpatía del público con su botella ranurada de vidrio protector antisolar marrón que se convirtió también en su símbolo identificador. La chica Libella de las etiquetas y material de propaganda dio a conocer en los años 50 esta marca de bebida con el eslogan "Libella, mi gran amor“.
Nuevo en el concepto de Libella® de Rudolf Wild fue también la oferta a las cervecerías de llenar y vender por primera vez un refresco sin alcohol. Tras la reserva inicial, la idea se impuso rápidamente, de tal forma que ya en 1970 más de dos tercios de las cervecerías alemanas producían bebidas sin alcohol. Libella® se introdujo con éxito no sólo en Alemania, sino también en los países vecinos de Austria, Bélgica y Luxemburgo.
En la actualidad hay 30 concesionarios que embotellan los productos Libella® de la casa matriz de Heidelberg. La comercialización encuentra su máxima expansión en Alemania del Sur. Libella® también está representada internacionalmente con éxito. Así, por ejemplo, Libella® es líder del mercado en Lituania, incluso por delante de Coca-Cola, y la distribución ya se ha iniciado en Bulgaria y Kazajstán. A ellos les seguirán otros países de Europa Oriental.
www.libella.de
